Book review en Amazon 10-03-09

Revisión por Mara Stanhope.

 

“El ultimo balsero” (en ingles NIGHTMARES OF FIDEL por Edgar Giraldo)

Este libro “El último balsero”, es una colección de narraciones breves y artículos periodísticos que obligan al lector a hacer un alto en el  camino y reflexionar. Yo me imagino que cuando usted no ha visto, ni vivido el día a día, en un país pobre y olvidado, es difícil imaginarse  las condiciones  de vida, que nosotros consideraríamos subnormales. Entonces Ud. lee sobre una isla, y un pequeño país que es controlado por dos hermanos ambiciosos y egoístas, a quienes no les importa la gente  y solo les preocupa sus deseos y necesidades.

 

Estas pesadillas de Fidel tal como  se describen, parecen más bien la historia de un hombre que va perdiendo la cordura, lo cual seria un bien buen castigo, aunque alguien pudiera pensar que nadie se merecería  tanto sufrimiento.

 

Encontré que Fidel se refiere  en forma degradante a los líderes de otros países, mientras que él hace lo que le viene en gana  y cree que es capaz de guardar compostura y control. Pero cual control ? Nunca sobre si mismo, ni sobre su propio hermano Raúl quien le arrebató el poder.

 

n: justify;">En la medida que los sueños y las pesadillas transcurren, el mismo Fidel se fortalece aún mas y asusta de muchas maneras  a los demás gobernantes,  en una  forma que el solo se podría imaginar.

 

En uno de los artículos al final, encontré esta frase de un profundo sentido “Fidel ha construido la reluciente fachada de una utopía que solo existe en su imaginación enfermiza” Para mi, esta frase lo  resume todo.

 

Estos artículos del final, son en extremo interesantes, como la historia del puente y la de Conchita cuando se reencuentra con su familia.

 

El autor ha  hecho  un trabajo maravilloso con los detalles y le hace sentir la sensación que Usted mismo se reconcilia con Fidel, cuando este se va  acercando al final de su vida.

 

EL ORIGEN DE ESTAS HISTORIAS

El martes 17 de febrero de 2008, a las 11:35 a.m., un bote de alta velocidad frenó en seco frente al costado oriental del islote Dry Tortuga, a 70 millas de Cayo Hueso, en el sur de Florida, para desembarcar a nueve balseros; luego, aceleró a fondo, hizo un semicírculo y en un torbellino  de espuma y caracoles, se perdió en dirección a Cuba.

Cuando ya el bote era solo un punto en el horizonte, apareció un guardacostas torpedero lleno de policías que apresaron a los fugitivos, quienes de inmediato fueron reseñados y enviados incomunicados al Centro de Detención de Inmigrantes de Krome, en el condado de Miami Dade.

Mientras tanto, al otro lado del estrecho de la Florida, cuando el bote ya llegaba a La Habana, el nuevo gobernante de Cuba, Raúl Castro, anunciaba en un histórico discurso que acababa de tomar las riendas del poder en la Isla y que Fidel pasaba a buen retiro. Lo que nadie pudo anticipar en ese momento fue qué relación podría existir entre la llegada de los balseros a U.S.A. y la toma del poder en Cuba.

Pero uno de los refugiados recién llegados a Miami, durante el posterior interrogatorio, aseguró ser el siquiatra de cabecera del Fidel Castro y de inmediato pidió asilo político urgente porque  su vida corría peligro, incluso en Estados Unidos.

Por su parte, las diferentes agencias de inteligencia del gobierno en Washington quedaron estupefactas con este  inesperado descubrimiento y enviaron de urgencia a varios grupos de investigadores expertos  para indagar al prisionero durante horas y días interminables, preguntándole  una y otra vez las mismas cosas, sólo para confirmar que Fidel estaba vivo y loco de remate.

Al final, tanto las agencias de inteligencia  en Estados Unidos como las de contrainteligencia gringas infiltradas en Cuba, confirmaron la versión del supuesto doctor: se trataba  de Li Wong, un médico chino que en los años 80 cursaba especialización de siquiatría en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú, en donde  conoció a una enfermera cubana con quien se casó. La pareja, luego de dos años, decidió viajar a Cuba, sitio en donde vivieron todos estos años hasta el día de la misteriosa fuga.


Mientras que la CIA y el FBI  intentaban confirmar que Fidel sí estaba vivo de verdad, Condoleezza Rice quería  hablar cuanto antes con el recién llegado para conocer  las profundas motivaciones sicológicas que impulsaban a  Fidel a odiar de  tal manera a los gringos, ella creía que con esta información podría anticipar las movidas políticas del complicado ajedrez internacional que el Comandante jugaba.

El ambiente informativo sobre la situación cubana estaba enrarecido, pues en ese entonces nadie sabía qué estaba pasando, no había noticias claras sobre La Habana, los medios habían especulado mucho sobre el tema y, para acabar de enredar la situación, un médico español empezó a decir que la principal enfermedad de Castro era un cáncer intestinal.

Luego de un tiempo, las autoridades estadounidenses dejaron al chino en libertad y confirmaron el asilo político bajo la condición juramentada de cooperar en todo lo posible con los servicios de inteligencia.
Li, sin mayores problemas, se instaló con un nombre ficticio en Hialeah, un vecindario de cubanos en donde hizo amigos y empezó una nueva vida.

Este siquiatra le confesó a los servicios de inteligencia que Fidel, desde los primeros dolores estomacales, quiso involucrase en todas las decisiones médicas, ya que él tenía la mala manía de opinar sobre  cualquier cosa que pasara en la isla. Así fue como él mismo generó todo tipo de interferencias logísticas, médicas y políticas, que dilataron el diagnóstico  apropiado de la enfermedad y  obstruyeron el proceso operatorio de tal forma que casi le cuesta la  vida. Primero que todo, explicó, hubo dificultades para organizar el equipo médico con los mejores gastroenterólogos y cirujanos porque la mayoría de ellos estaba en Venezuela cooperando con el programa “Monte Adentro”
[1].

El comandante Raúl, a falta de doctores adecuados, se vio en la urgente necesidad de conformar un grupo de trabajo con los mejores estudiantes de  medicina del país, y para tal efecto envió un memorando al decano de la Facultad de Ciencias Médicas de La Habana, pidiendo su cooperación para una “operación secreta”. Como la nota no especificaba para qué se necesitaba a los estudiantes, el decano se limitó a escoger a los más fervientes miembros del partido comunista.


Así pues, los improvisados médicos fueron enviados a la casa en Punto Cero, donde Fidel ya tenía las radiografías listas y él mismo se había diagnosticado una  oclusión intestinal.

Durante las horas siguientes se discutieron los detalles de la situación, pero como de costumbre, Fidel impuso su criterio  de efectuar una operación con anestesia local, para evitar quedarse dormido. Como si tratara de planificar un operativo militar, dibujó en un papel las zonas en donde se debía hacer la incisión, cortar la piel, cercenar el pedazo de intestino bloqueado, la salida para expulsar aquellas materias fecales atascadas en su interior y especificó cómo debía ser el catéter plástico que las depositaría en una bolsa externa.

—Este es un problema de simple logística intestinal —insistía el Comandante una y otra vez, interrumpiendo la discusión de los atemorizados estudiantes.

Como si todas estas exigencias no fueran suficientes,  Fidel  escribió en una de las hojas de su cuaderno de notas, el número de puntadas máximas que se podían usar para cerrar la herida y estableció que fueran cosidas por un cirujano plástico para no dejar cicatriz visible.

La cirugía del comandante se efectuó el 26 de julio del 2006 a las 5:30 a.m. y él mismo no sólo decidió el lugar y hora de la operación, sino que ordenó instalar un espejo gigantesco en el techo de la sala de cirugía con el fin de supervisar los pasos de su propia operación, siguiendo el avance de las instrucciones y dibujos escritos en su libreta  de apuntes.

El segundo problema, ya de tipo motivacional, fue el tremendo nerviosismo al que se vieron sometidos aquellos asustados doctores, pues una sala quirúrgica que debería estar completamente esterilizada y silenciosa, se convirtió de repente en una ruidosa oficina, en la cual  Fidel —acostado— siguió  trabajando, hablando por teléfono, llamando a subalternos, dando órdenes y de vez en cuando mirando al espejo y preguntando detalles técnicos, para saber cómo seguía todo el operativo.


La tercera confusión, ya para terminar la cirugía, fue un apagón de esos tan comunes en la isla, por lo cual la sala quedó en total oscuridad, y Fidel se vio en la necesidad de sostener una vela de  cera encendida durante 45 eternos minutos, mientras se prendían los equipos de emergencia y la corriente eléctrica se normalizaba.

Según Li, todo este estrés acumulado ocasionó que la salud mental del Comandante se alterara de tal forma que durante las semanas siguientes  se despertaría sudando y gimiendo en las madrugadas, a veces presa de una profunda angustia y otras con una hiperactividad incontrolable.

El doctor Li, con todos estos antecedentes, le diagnosticó a Fidel una crisis maníaco–depresiva posquirúrgica, y la primera estrategia que siguió fue administrarle pastillas de sales de litio dos veces al día; luego, empezó a grabar los monólogos del Comandante mientras dormía y con mucha paciencia logró armar las tramas de cada una de las pesadillas.

El siguiente paso fue llevar al paciente a su diván de siquiatra, acostarlo, tranquilizarlo, leerle varias veces cada pesadilla para sicoanalizarla y  racionalizarla, así se podía convencer al enfermo de la irrealidad de esos sueños.

—No se preocupe Comandante —le decía el Dr. Li—. No existe la menor posibilidad de que esos sueños se vuelvan realidad.

—Pero desde que yo me conozco —replicaba Fidel—, todos mis sueños se han transformados en hechos ciertos, mis fantasías son siempre  premonitorias y por absurdas que parezcan ocurrirán tarde o temprano.

Por su parte, el siquiatra —desconcertado y confuso—, después de diez ocho meses de ardua e inútil actividad, llamó a Raúl y le confesó sin rodeos que el paciente no estaba en condiciones mentales para gobernar más al país, así que lo convenció de hacer el traspaso de poder de una vez por todas, y que  se hiciera cargo de Cuba por el bien de la Revolución.


De alguna manera, Fidel —enfermo y aislado como estaba— se dio cuenta de esta conversación y de inmediato ordenó apresar y fusilar al médico. Esto puso en  alerta a Raúl, quien por primera vez, estupefacto y aturdido, se dio cuenta de que en Cuba existían dos agencias de inteligencia, dos ejércitos y dos gobiernos: el suyo y el de su hermano.

Entonces, Raúl aceleró la transición política y para salvar la vida del siquiatra, no tuvo más remedio que infiltrar un grupo de balseros que planeaban huir y enviarlo con ellos para Miami aquella mañana del día del discurso.

Por su parte, Li Wong, ya en Miami, no soportó más la presión sicológica de decenas de interrogatorios, las llamadas de detectives a  media noche, el seguimiento diario de los equipos de seguridad, la interferencia y confiscación de su correspondencia privada, así que decidió desaparecer  rumbo a México, de la misma forma misteriosa como había llegado.

Sin embargo, algunos periodistas lograron descubrir que el psiquiatra había contado a algunos de sus vecinos las historias de esas pesadillas y se dieron a la tarea de reconstruirlas, razón por la cual éstas no se perdieron en los kafkianos archivos de las oficinas de inmigración y hoy en día ese documento histórico puede llegar intacto al público interesado.


(1) Monte Adentro. Este es el nombre de un programa de ayuda internacional a la gente pobre, que efectúan miles de Médicos Cubanos en Venezuela.


 

Pida la libertad de los presos politicos

Cubanos, haciendo click en este link:

http://www.petitiononline.com/libre0/petition-sign.html

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Tambien : Yoanni entrevista al Presidente Obama. 

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Revisión por Mary Stanhope.


“El ultimo balsero” en ingles NIGHTMARES OF FIDEL por Edgar Giraldo.

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Este libro, “El último balsero”, es una colección de narraciones breves y artículos periodísticos que obligan al lector a hacer un alto en el  camino y reflexionar. Yo me imagino que cuando usted no ha visto, ni vivido el día a día, en un país pobre y olvidado, es difícil imaginarse  las condiciones  de vida, que nosotros consideraríamos subnormales. Entonces Ud. lee sobre una isla, y un pequeño país que es controlado por dos hermanos ambiciosos y egoístas, a quienes no les importa la gente  y solo les preocupa sus deseos y necesidades.


Estas pesadillas de Fidel tal como  se describen, parecen más bien la historia de un hombre que va perdiendo la cordura, lo cual seria un bien buen castigo, aunque alguien pudiera pensar que nadie se merecería  tanto sufrimiento.


Encontré que Fidel se refiere  en forma degradante a los líderes de otros países, mientras que él hace lo que le viene en gana  y cree que es capaz de guardar compostura y control. Pero cual control ? Nunca sobre si mismo, ni sobre su propio hermano Raúl quien le arrebató el poder.


En la medida que los sueños y las pesadillas transcurren, el mismo Fidel se fortalece aún mas y asusta de muchas maneras  a los demás gobernantes,  en una  forma que el solo se podría imaginar.


En uno de los artículos al final, encontré esta frase de un profundo sentido “Fidel ha construido la reluciente fachada de una utopía que solo existe en su imaginación enfermiza” Para mi, esta frase lo  resume todo.

 

Estos artículos del final, son en extremo interesantes, como la historia del puente y la de Conchita cuando se reencuentra con su familia.

El autor ha  hecho  un trabajo maravilloso con los detalles y le hace sentir la sensación que Usted mismo se reconcilia con Fidel, cuando este se va  acercando al final de su vida.

Este es un libro excelente, y cuando empieza a leerlo no puede detenerse.

Usted no se defraudara.

Agradezco al Sr. Giraldo por escribir esta obra  maravillosa.

 

Para ordenar el  e;book haga click en:

http://www.amazon.com/El-ultimo-balserho-Spanish-Edition/dp/B002VUAENU/ref=sr_1_2?ie=UTF8&s=books&qid=1257637544&sr=1-2

El libro impreso esta tambien disponible en:

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y grandes cadenas.

 Yoanni Sanchez entrevista a Obama

Presidente Barack Obama: Agradezco esta oportunidad que me brindas para compartir impresiones contigo y con tus lectores en Cuba y en el mundo, y aprovecho para felicitarte por el premio María Moore Cabot de la Escuela Graduada de Periodismo de la Universidad de Columbia que recibiste por promover el entendimiento mutuo en las Américas mediante tus reportajes. Me decepcionó que se te impidiera viajar para recibir el premio en persona.

Tu blog ofrece al mundo una ventana particular a las realidades de la vida cotidiana en Cuba. Es revelador que el internet les haya ofrecido a ti y a otros valientes blogueros cubanos con un medio tan libre de expresión, y aplaudo estos esfuerzos colectivos para apoderar a sus compatriotas para expresarse a través de la tecnología. El gobierno y el pueblo estadounidense nos unimos a todos ustedes en anticipación del día que todos los cubanos puedan expresarse libre y públicamente sin miedo ni represalias.

Yoani Sánchez: 1. Durante mucho tiempo el tema de Cuba ha estado presente tanto en la política exterior de los Estados Unidos, como entre las preocupaciones domésticas, especialmente por la existencia de una gran comunidad cubano-americana. Desde su punto de vista ¿En cuál de los dos terrenos debe ubicarse este asunto?

Todos los asuntos de política exterior tienen componentes domésticos, especialmente aquéllos que conciernen países vecinos como Cuba, de donde provienen muchos emigrantes radicados en los Estados Unidos, y con la que tenemos una larga historia de vínculos. Nuestros compromisos de proteger y apoyar la libre expresión, los derechos humanos y un estado de derecho democrático tanto en nuestro país como en el mundo también rebasan las demarcaciones entre lo que es política doméstica y exterior. Además de todo esto, muchos de los retos que comparten nuestros países, como la migración, el narcotráfico y el manejo de la economía, son asuntos tanto domésticos como foráneos. En fin, las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos han de ser vistas dentro de un contexto tanto doméstico como exterior.

2. En el caso de que existiera, por parte de su gobierno, una voluntad de dar por terminado el diferendo, ¿Pasaría esto por reconocer la legitimidad del actual gobierno de Raúl Castro, como único interlocutor válido en unas eventuales conversaciones?

Como he dicho antes, mi administración está lista para establecer lazos con el gobierno cubano en un número de áreas de mutuo interés, como hemos hecho en las conversaciones migratorias y sobre correo directo. También me propongo facilitar mayor contacto con el pueblo cubano, especialmente entre familias que están divididas, algo que he hecho con la eliminación de restricciones a visitas familiares y a remesas. Queremos establecer vínculos también con cubanos que están fuera del ámbito gubernamental, como lo hacemos en todo el mundo. Está claro que la palabra del gobierno no es la única que cuenta en Cuba. Aprovechamos toda oportunidad para interactuar con todos los renglones de la sociedad cubana, y miramos hacia un futuro en que el gobierno refleje expresamente las voluntades del pueblo cubano

3. ¿Ha renunciado el gobierno de Estados Unidos al uso de la fuerza militar como forma de dar por terminado el diferendo?

Estados Unidos no tiene intención alguna de utilizar fuerza militar en Cuba. Lo que Estados Unidos apoya en Cuba es un mayor respeto a los derechos humanos y a las libertades políticas y económicas, y se une a las esperanzas de que el gobierno responda a las aspiraciones de su gente de disfrutar de la democracia y de poder determinar el futuro de Cuba libremente. Sólo los cubanos son capaces de promover un cambio positivo en Cuba, y esperamos que pronto puedan ejercer estas facultades de manera plena.

4. Raúl Castro ha dicho públicamente estar dispuesto a dialogar sobre todos los temas, con el único requisito del respeto mutuo y la igualdad de condiciones. ¿Le parecen a usted desmedidas estas exigencias? ¿Cuáles serían las condiciones previas que impondría su gobierno para iniciar un diálogo?

Llevo tiempo diciendo que es hora de aplicar una diplomacia directa y sin condiciones, sea con amigos o enemigos. Sin embargo, hablar por aquello de hablar no es lo que me interesa. En el caso de Cuba, el uso de la diplomacia debería resultar en mayores oportunidades para promover nuestros intereses y las libertades del pueblo cubano.

Ya hemos iniciado un diálogo, partiendo de estos intereses comunes –emigración que sea segura, ordenada y legal, y la restauración del servicio directo de correos. Estos son pasos pequeños, pero parte importante de un proceso para encaminar las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba en una nueva y más positiva dirección. No obstante estos pasos, para alcanzar una relación más normal, va a hacer falta que el gobierno cubano tome un curso de acción.

5. ¿Qué participación podrían tener los cubanos del exilio, los grupos de oposición interna y la emergente sociedad civil cubana en ese hipotético diálogo?

Al considerar cualquier decisión sobre política pública, es imprescindible escuchar tantas voces diversas como sea posible. Eso es precisamente lo que hemos venido haciendo con relación a Cuba. El gobierno de los Estados Unidos habla regularmente con grupos e individuos dentro y fuera de Cuba, que siguen con interés el curso de nuestras relaciones. Muchos no están de acuerdo con el gobierno cubano, muchos no están de acuerdo con el gobierno estadounidense, y muchos otros no están de acuerdo entre sí. Lo que debemos estar todos de acuerdo es que tenemos que escuchar a las inquietudes e intereses de los cubanos que viven en la isla. Por eso es que todo lo que están haciendo ustedes para proyectar sus voces es tan importante – no sólo para promover la libertad de expresión, pero también para que la gente fuera de Cuba pueda entender mejor la vida, las vicisitudes y las aspiraciones de los cubanos que están en la isla.

6. Usted es un hombre que apuesta por el desarrollo de nuevas tecnologías de comunicación e información. Sin embargo los cubanos seguimos con muchas limitaciones para acceder a Internet. ¿Cuánta responsabilidad tiene en eso el bloqueo norteamericano hacia Cuba y cuánta el gobierno cubano?

Mi administración ha tomado pasos importantes para promover la corriente libre de información proveniente de y dirigida al pueblo cubano, particularmente mediante nuevas tecnologías. Hemos posibilitado expandir los lazos de las telecomunicaciones para acelerar el intercambio entre la gente de Cuba y la del mundo exterior. Todo eso recrecerá los medios a través de los cuales los cubanos en la isla podrán comunicarse entre sí y con personas fuera de Cuba, valiéndose, por ejemplo, de mayores oportunidades en transmisiones de satélite y de fibra óptica. Esto no ocurrirá de un día a otro, ni tampoco podrá tener plenos resultados sin actos positivos del gobierno cubano. Tengo entendido que el gobierno cubano ha anunciado planes para ofrecer mayor acceso al internet en las oficinas de correo. Sigo estos acontecimientos con interés y urjo al gobierno a permitir acceso a la información y al internet sin restricciones. Quisiéramos escuchar qué recomendaciones tienen para apoyar el flujo libre de información desde y hacia Cuba.

7. ¿Estaría dispuesto a visitar nuestro país?

Nunca descartaría un curso de acción que avance los intereses de los Estados Unidos o promueva las libertades del pueblo cubano. A la misma vez, las herramientas diplomáticas han de usarse sólo luego de preparaciones minuciosas y como parte de una estrategia clara. Anticipo el día que pueda visitar una Cuba donde toda su gente pueda gozar de los mismos derechos y oportunidades que goza el resto de la gente del continente.